lunes, 18 de enero de 2016

XXVIII




XXVIII

Piratas


Yo tenía un amigo
que decía,
si de la chica que pasa
sólo me gustan sus pechos,
¿Por qué he de quedarme con toda ella?
Un día me acercare a una
y le diré
–Me puedes dejar tu sonrisa por un tiempo,
lo demás no me hace falta.
De ahí- remataba- que esté preocupado
por mis codos y mis talones
mis uñas y mis debilidades
¿Quién las querrá?
 Yo, prosaico, no sabía qué decir
hasta que recordando viejos tiempos
iba y le decía
¿Te acuerdas cuando teníamos
que comprar un LP porque nos gustaba
una sola  canción, una canción?
Entonces, él, me miraba espantado
y se decía
¡Qué ganas tengo de que llegue el internet humano!
Para piratear, concluía.

viernes, 15 de enero de 2016

XXVII



XXVII


El alambre azul


El alambre azul de furtivas formas
amenazaba
con romper
la imposibilidad de la cuadratura del corazón,
bamboleante en un baile zumbón
se aproximaba arrebatador.
Sin carnes
pero de veloces artimañas
hacía curvas donde otros aguas
bocetando
los objetos de deseo sexual
como si existieran.
Al hombre, el alambre le hacía guiños de burla
que sospechaba
garabatos de muerte.
Alarma,
daba el vigilante,
alarma.
Pero la daba, además,
atropellado por un azul,
un azul de luna mañanera.
Y claro, nadie le creyó.

miércoles, 13 de enero de 2016

XXVI



XXVI

Elogio de los peones

(Revolución)

 


Estas cosas, no sé por qué,
cuando pasan aquí,
ya hace tiempo que pasaron en China.




En unos arrozales,
los hombres agachados son tan  numerosos
como las espigas.
El hijo recrimina a su padre que jueguen al ajedrez
sin peones.
Están en este momento recogiendo nuestro arroz,
dice el padre, no lo olvides.


Frente a unas murallas,
unos generales se lamentan,
de que una enfermedad haya eliminado
a todos los guerreros,
de uno y otro bando.
Así capitanes, tenientes y coroneles
habrán de dirimir la batalla.
Sin posibilidad de estrategia,
se lamentan.

Hoy, eso ya se sabe,
y todo el mundo hace lo posible
para que nunca falten en los tableros
esa primera fila tan necesaria,
tan relevante.

lunes, 4 de enero de 2016

XXV


XXV

Alma


Anclaba el alma
para aceptar la mano del ladrón,
para alabar la actitud abusiva del artero de turno,
 para soportar la sinrazón del día a día.
Tornaba, pasadas las horas
 a acomodarla
y dar la sensación de enteramente
sentirse cada minuto,
cada hora,
cada rato,
loco de vida como una naranja
perfecta
pero notando a los pequeños hijos
rompiéndole las entrañas,
apartando lo inamovible para ganar la luz.
Iniciaba entonces el alma una ardua lucha
contra todo
y a favor de todo.
Alma mala
que lame lo que mella.
Alma, apodo de lo sentido.
 Sin lugar
y ocupándolo todo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

XXIV

XXIV

A pesar de todo, me estoy cuidando mucho, sin embargo


Escribo este poema
para librarme del título
que lleva acosándome varios días.


Me estoy cuidando mucho,
sólo bebo vino en las comidas
y, socialmente, cerveza a la fuerza.
A ver si además tengo la suerte
y no me explota un avión
en pleno vuelo.
Eso me aterra.
A ser posible en tierra.

Me estoy cuidando mucho,
no como grasa
y me raciono la comida preparada.
A ver si además tengo suerte
y no coincide que tomando un café
venga un fanático y barra
con su ametralladora la cafetería.
Con ruido y prisa,
dejándolo todo sin recoger.

Me estoy cuidando mucho,
me quité de fumar
y huyo como del diablo, del humo.
A ver si además tengo suerte
y sucede que ganar dinero,
pasa de moda,
ser pobre, ser rico,
un mero acontecer,
como ser bajo, cantante o un asesino.

Me estoy cuidando mucho,
hago ejercicio regularmente
y doy largos paseos.
A ver si además tengo suerte
y acaban de llegar los políticos honrados
que no mienten constantemente.
Sólo, a ser posible, en un horario concertado.

Me estoy cuidando mucho,
anualmente me hago un chequeo
y tomo vitaminas complementarias.
A ver si además tengo suerte
y este invierno la Tramontana
no me arroja una teja a la cabeza
o vuelca sobre mí un muro.
Muerte humillante donde las haya.

Me estoy cuidando mucho,
a veces pienso que demasiado.
Teniendo en cuenta
que hasta ahora
relativamente
no se puede decir
que haya valido mucho la pena,
dadas las expectativas despertadas,
de sueños nunca justificados,
sin embargo.