viernes, 8 de abril de 2016

XXXVII





XXXVII



Frases que quedan

Donde habita el olvido,
donde sanan las penas,
donde acaba la vida
-la región más serena-
Allí ultima la obra
su constancia sincera.

Sarta XI de Alberto Cardín



Donde habita el olvido,
está hecho con los mismos materiales
de que están hechos los sueños.
Son frases que dijo alguien
pero no son de nadie.
Son luminarias que se escaparon
como burbujas de oxigeno
del fondo del mar,
como diminutos meteoritos
de lugares ignotos,
como suspiros etéreos
de un sentimiento inefable.
Vienen buscando la salida,
porque también ellas,
las ideas,
necesitan darle un sentido a
su vida.
Y se escapan por la primera cabeza
que encuentran.
Ese alguien
que dejo la puerta abierta,
que odia las cerraduras.
Después, orondas y satisfechas,
al menos,
mientras haya cabezas,
respiran y se regodean.
Mas, ¿De dónde vienen?
Ojala, no fuesen tan cripticas y determinantes,
pudiesen decirnos algo más.
Sólo tenemos el eco
que sospechamos.

viernes, 1 de abril de 2016

XXXVI




XXXVI




Traiciones


Cuando me casé contigo
y tú te casaste conmigo,
no te lo dije,
pero yo también me casé conmigo.
Precisamente fue conmigo
con quien más me casé.
De esa forma que uno
hace las cosas consigo mismo,
sin grandes compromisos,
ni declaraciones,
ni promesas.
De ahí que luego pase
lo que pasa.
Deserciones, adulterios,
deslealtades, infidelidades,
traiciones.
¡Cuánto me he traicionado
en estos años!
¡Cuántas veces me he dicho
que no volvería a hacerlo!
Mientras tú y yo,
¡Qué felices hemos sido!

lunes, 21 de marzo de 2016

XXXV

XXXV

Muelas del Pan, revisited.


Vuelvo al pueblo,
y la casa que estaba derruida,
ahora es un parque infantil,
me está esperando.
La niña que ahora
es una mujer vieja
también me espera.
Los viejos que están a punto de irse
y todos los que ya se fueron
también me esperan.
Me esperan los caminos de barro
que descansan sepultados
bajo toneladas de asfalto.
El edificio del Ayuntamiento
ahora es un comedor social
que me espera.
Mi escuela, es el hogar del jubilado,
me espera también.
Saben de mí
los que han nacido en mi ausencia
y me abren las puertas
las casas que han ido llegando.
Las vacas, los perros,
los gatos, los burros,
las boñigas, los cagajones,
todo está ahí, esperándome.
En la era ya no se trilla,
ni se avientan la mieses,
pero allí, sobre un trillo,
 hay un lugar para mí.
Y yo vuelvo siempre,
vuelvo cuando vuelvo
y vuelvo cuando me voy.
Nadie exige, todos esperan,
tranquilos, confiados.
Saben que cumpliré mi palabra.
La que dije al nacer,
cuando no hablaba,
que es cuando no se puede mentir.

jueves, 3 de marzo de 2016

XXXIV


XXXIV


Naturaleza

La tan mentada naturaleza.

Comer,
defecar,
dormir,
para poder seguir,
comiendo,
defecando,
 con el fin de poder
copular
y
parir.
He ahí la tan traída y llevada
naturaleza.
Aliñada con el Sol y la Luna,
y demás aderezos,
puntos rutilantes
para tenernos entretenidos mientras,
 y esa flora perezosa a su ritmo,
a su tiempo y modo.
Un horror.
¿Y qué más?
¡Dios mío, qué pavor!
¿Dios mío?
¡Qué horror!