viernes, 22 de diciembre de 2017

XCVIII


XCVIII


Sí, no hay más


De todos modos, yo pediría a los hombres
que usasen con cuidado las palabras
pues pueden estallar
aunque resulta aún más peligroso
que se moje la pólvora
Sigfús Dadason



Te equivocas,
porque lo intentas.
Recibes un no,
porque hubo posibilidad
de un sí.
Las semillas de los castaños
pilongos caen en el asfalto,
pero cayeron,
y la ciudad es testigo.
Nunca llegaste a la cima
pero hubo un momento
en que sí.
No se trata de ser
el primero en nada,
pero sí,
de vaciarte de todo.
En esencia
se trata de cumplir.
De decir, fracasé.
Nunca, no lo sé.
Es lo más peligroso
que te puede pasar.
No morir, no, sino, no vivir.




Y en realidad sabemos muy poco
excepto que pronto oscurecerá.

Sigfús Dadason

domingo, 3 de diciembre de 2017

XCVII


XCVII




Ante el azogue

Extraña ocurrencia
del viejo cristalero.
Olav H. Hauge


Se peinaba
y se repeinaba,
se afeitaba
y se acicalaba
mirándose por la otra
parte del espejo.
A todos decía,
es que por esta parte
sólo me veo
y por la otra me noto.
¿A quién rezas tú?
Le preguntaban, esperando
una terrible diatriba
sobre las creencias
y él decía,
rezo para que el azogue
se caiga un día,
que entonces ni me veré
ni me notaré
y ya estaré preparado
para ver.
Tanta gente con el azogue
intacto,
sólo mirándose.

martes, 14 de noviembre de 2017

XCVI



XCVI

No me digas que no tienes suerte



No me digas que no tienes suerte,
cuando una tarde cualquiera,
la que quieras,
puedes ir y sentarte en las rocas,
dejando que las olas
laman tus pies desnudos,
mientras contemplas como el sol
se oculta en el horizonte.
No me digas que no tienes suerte,
cuando ya anochecido,
te levantas y vuelves a tu hogar,
quedando allí las rocas,
empleadas a tiempo completo,
desgastándose inútilmente,
pues nunca podrán zafarse de lo que son,
salir nadando
y perderse en un viaje inacabable.
Cuando día tras día,
al amanecer,
salen de casa,
cogen el autobús, el metro,
su coche, o van andando,
como ayer, como mañana,
como siempre,
dejándose lamer por la costumbre,
desgastándose,
soportando las tormentas,
siempre ahí.
No me digas que no tienes suerte,
no sabiendo a dónde vas
ni de dónde vienes.
¿Hay algo más esperanzador?