martes, 12 de agosto de 2025

CLV

 

 Durante la vida


Tiras por esa mujer,
recto,
después, al llegar
al amigo, tuerces
y te encuentras con un conocido
que siempre cae bien,
pues lo sigues,
llegas
a una masa infecta,
la dejas a la derecha,
siempre a la derecha,
que es tu izquierda,
y entonces te encuentras
a un famoso,
no es ahí,
es un poco más
adelante,
entre el vagamundos
y el activista.
Has llegado, si lo que querías
era llegar.
Porque si de lo que tratas
es de trascender,
tendrás que quedarte
más rato en cada persona.
¿Que hay pocas mujeres?
No, hay las suficientes.
Pero esas las tienes
que encontrar tú.
Durante la vida.
Después…

miércoles, 2 de octubre de 2024

CLIV

 

 

 El Esla



Nací a la vera
del que te nutre, Duero,
implacable e indiferente viajero
que lame mi tierra,
camino de Oporto,
ávido por abrazar el océano.
Quien sabe si algunas
de tus gotas verá
la estatua de La Libertad
o se cruzará con algún cascarón
lleno de personas desgraciadas.
Es tanto lo que te espera
que entiendo tu soberbia.
Pero yo me quedo aquí
y te digo adiós, Duero,
porque soy más de
esos que nutren y alimentan,
callados , y mueren humildemente
como mi Esta, en Peñalcarro,
a los soberbios y sobrados,
cicateros y prominentes,
hombres de pro.


jueves, 21 de marzo de 2024

CLIII

 

CLIII

Desde La Haya con amor

Renegar  de la especie

ya  no es suficiente.

Yo mismo


Suiza se nutre de la
podredumbre del resto del mundo,
ahora Holanda se suma
al grupo de
elegantes
democratiquísimos,
pulidos
y ordenados
países que sirven de ejemplo.
Ejemplo de como mirar
la mierda y la miseria,
que el ser humano crea,
sin mancharse y sin olerla.
La bien alimentada portavoz
de la Corte de Justicia,
con un corte macabro y helado,
ha comunicado a Israel
que mate con orden y concierto,
con tino, con tal de no pasarse.
Hasta aquí, tantos muertos, es
guerra.
Hasta aquí, tantos muertos más uno, es
genocidio.
Como una oronda madre
a su hijo hijoputa,
se bueno, recibe mi bendición.
Putin ha toreado en la Corte
e Israel entra a matar.
Las localidades a la sombra
nos acogen.
En las localidades al Sol
se pudre el resto del mundo. Para premios, orejas y rabos sobran.

domingo, 3 de abril de 2022

CLII

 

CLII

Al gusto de cada uno, no.

Lavo los cuervos,
pero no se ponen blancos.

Anne Sexton


 

Y trato de imaginar como se
vería la luz de una vela
cuando está apagada

Lewis Carroll




Es en esencia la incomodidad,
la inadecuación
de los escenarios que se van
comiendo los segundos.
La imposibilidad de ver
los intestinos
deglutiendo la vida.
Un leve ponerse trabas
a lo que acaece,
un apuntarse en el ejército
que lucha contra
el fuego que deja frio,
el aire que asfixia,
el agua que ensucia.
Si por aquí no es
será por allí.
Pero tú,¿cuándo duermes,
cuándo descansas,
cuándo como es todo?
Porque el dónde es claro,
concreto, es la vida.
Resumiendo nada ha pasado
como esperaba,
los cuervos, están muertos,
y la cera amontonada de las velas
son testigos de que todo
ya ha pasado siempre.
Alardeo en un secreto
lo que no existe.

sábado, 26 de marzo de 2022

CLI

 

 CLI

 

Conciencia de destino

Lease antes “Acontecimiento” de
Wislawa Szymborska



Corría la gacela por su vida,
detrás la pesada leona
se esforzaba en vano.
Es peor la muerte que el hambre
y cuando no
es que el hambre es ya muerte.
Pero tropezó con una raíz
la gacela salió dando tumbos
y la leona de un salto
tuvo su botín.
La arrastró para recuperar el resuello
y la devoró para recuperar fuerzas.
Después vinieron alimañas
y de la gacela no quedo nada.
Estuve esperando, alejado, oculto,
con la libreta de los detalles,
observando.
Seis horas.¡Qué menos!
Cuando los estómagos estuvieron llenos
y el silencio de la sabana
invitaba a la siesta,
al fin, me acerqué hasta la raíz.
Quería saber que cara tenía,
como explicaba lo ocurrido,
qué tramaba la leona,
qué ganaba ella.
Ni se inmuto.
Napoleón Bonaparte,
Julio Cesar,
Adolfo Hitler,
Jesucristo
Y tantas raíces.Todos.
Y todo,
sin mirarme,
sin moverse del sitio.

lunes, 7 de junio de 2021

CL

 

CL

 Animal


Qué clase de animal
soy.
Al menos puedo decir
que no soy un vegetal
o una piedra.
Muchos seres humanos
no pueden decirlo.
A otros ni se les ocurre.
No soy un lobo,
todos los lobos son iguales.
No soy un pez,
todos los peces son diferentes.
Soy un animal
de la especie hombre.
Todos los hombres
somos iguales
y somos diferentes.
Puedo decir con más
precisión quién no soy
que quien soy.
Y así irme
desgranando.
Voy quitando eslabones,
animoso por saber,
al final,
qué quedará.
Qué clase de animal
seré.
Cómo se diferencian
una rosa
y una zanahoria,
sin moverse del sitio,
ni llevar acabo
alguna heroicidad.
Insisto.
Qué clase de animal
fui.

 

sábado, 27 de marzo de 2021

CIL

 

CIL

 

Protagonista


Tengo el escenario garantizado
mientras pueda aguantar.
El público no defrauda,
siempre hay, siempre desfila.
Soy el protagonista indiscutible.
El argumento es complejo.
Toda la representación adquiere
una naturalidad sorprendente.
Los amores, los odios,
también desfilan, también siempre hay.
A veces los precios suben,
a veces la entrada es regalada,
a veces hasta tengo que pagar.
¿Y los aplausos?
¿Y cuando suben y te abrazan
y te hacen sentir
que la obra está triunfando?
No menos importantes son
las traiciones, los espejismos.
¡Es una obra tan interesante!
No sabe cómo fue escogido,
ni recuerda el casting,
Ni ambición de ningún tipo.
Ha ido creciendo con la obra,
hasta sentirla como su vida.
Le han dicho que cuando acabe
mucha gente estará triste.
Eso seguro, tiene dos espectadoras
en primera fila.
Llegaron una después de otra
y si no fans,
fantásticas.
Dijo, apaguen los focos,
con ellas tengo bastante.
Cuando caiga el telón,
cuando caiga, solo espero
tener más ganas de que caiga
que de que siga la función.
Eso significará tanto.

sábado, 13 de febrero de 2021

CXLVIII

 

CXLVIII

Hijas


A Daura y Alexandra,
por supuesto.


Nunca, hasta ahora,
os había escrito un poema.
Como tampoco se lo he hecho
a una mano mía,
a un pie mío,
a mi cabeza.
Si me amputaran algo
entonces cabe que
le hiciera un poema.
Por eso, quizás, estoy
haciendo este.
Porque la vida me ha
amputado de vosotras.
¿Qué tal, cómo va todo?
Le preguntan al parapléjico.
Acostumbrándome, dice,
con la silla de ruedas.
¿Cómo te va a ti,
de mí?
Bien, haciéndome a
la idea.
Me voy a morir,
sabía que un día os iríais,
pero me sentía inmortal
de vosotras.
Miro las fotos
y me duelen.
Esos rostros, esas sonrisas,
esa presencia,
esa mirada,
todo grita impotencia.
Nunca estuve al cien
por cien con vosotras.
Ahora me alegro.
Si lo hubiera estado
no sé qué hubiera sido de mí,
ahora,
que me dice la vida,
siente usted a sus hijas
como si estuvieran
pero no están. Ya no las tiene.
Se las tuvimos que amputar.
¿Para poder seguir viviendo?
Sí, pero no usted, ellas.
Ni tan siquiera eso
me consuela.
A veces rasco, me río,
acaricio, donde solían
estar ellas.

martes, 2 de febrero de 2021

CXLVII

 

CXLVII

De Muelas del Pan a Zamora, por Almaraz



Y el pájaro cantó, en contestación
a la inaudible música oculta en la naturaleza,
Y el dardo no visible del mirar cruzó el aire , pues las rosas
tenían apariencia de flores que se saben contempladas.

T.S. Elliot
Primer cuarteto


Aquí es el trigo, verde, amarillo.
Verde, amarillo, tic, tac, tic, tac.

Encima de una señal
de tráfico,
prohibido circular a
vehículos que pesen
más de 30T,
no hay alrededor
más que tierra maciza,
ningún indicio de debilidad,
ni asomo de fragilidad,
el pico del ave de presa
sustenta unos ojos
que nos siguen, al pasar,
las garras sobre
la chapa imperturbable.
Pasamos a menudo,
dentro de más chapa.
Un día voy a parar,
voy a sacar la pizarra
y le voy a explicar
cómo puede entender lo que hacemos,
informarle de nuestros deseos,
que no solo comemos y dormimos,
que disfrutamos del ocio,
nos compramos y nos vendemos,
que casi somos primos,
aunque lejanos,
en cuanto que vivimos.
Siento la necesidad
de compartirlo con él.
Él me dirá,
el próximo ratón,
el próximo topillo,
el agua, el aire, el Sol
y mi casa.
Dios ¡cómo competir
con semejante simplicidad!
Paso con el coche
camino de Zamora
por Almaraz,
y paso, y paso,
una y otra vez,
y me siento como
la señal de tráfico
bajo las garras de la vida.
Quizás sea eso.
Todo debilidad, nada macizo.
 

domingo, 17 de enero de 2021

CXLVI

 

 

CXLVI

Crecer humanamente


Sólo se puede crecer,
verdaderamente crecer,
humanamente,
hacia adentro.
Crecer hacia afuera,
es crecer a las montañas,
crecer al lujo,
a los palacios, los espacios
bullangueros, musicales,
de risas y abrazos,
de prisas y lazos.
De compromisos olvidadizos
y de apremios advenedizos.
Crecer hasta encumbrarse y
ser pasto de envidias
que se dicen admiraciones,
todo es envidia.
Mientras por dentro
te vas haciendo chiquito
hasta no encontrarte.
Somos seres de una sola alma
y ésta crece, está en nosotros y
es hacia fuera o hacia dentro.
Hacia lo humano, tú.
O hacia el resto, los demás.
Escoge, y no te creas
que mantenerse a flote
es lo peor.
Hay vuelos de aterrizajes…
……………..
dilo, dilo tú.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

CXLV

 

CXLV

Tu propio camino


Sin grandes resultados,
viendo casas y casas,
palacios y chabolas,
escuchando consejos,
hay que comenzar la casa
por los cimientos,
aguantando críticas,
es que no se puede empezar
una casa
por el tejado,
mientras, oliendo
lo que las casas despedían,
esas tragedias
que además de ser tragedias
eran cotidianas,
que es lo peor
que le puede pasar a una tragedia,
que termina disolviéndose en lo de siempre.
Al fin, decidí lo que haría.
Empezar mi casa por las ventanas
y las puertas.
Alrededor de la libertad,
de la nada y de la luz,
ahí anclaría mi casa.
Curándome de reproches,
estás tirando la casa por la ventana,
obviando malos presagios,
casa con dos puertas mala es de guardar,
poco a poco fui construyendo mi vida.
Acabada, vino la curiosidad,
tenés que enseñarla,
vos no podés ser tan remirado.
Tan universal era el deseo
que me alimentaba.
No es necesario, mi casa
Es todo.
Lo de ahí es donde duermo y sueño.
Basta.

domingo, 13 de septiembre de 2020

CLXIV

 

CXLIV


Placebo

Tú y yo no somos aquí importantes.
Ellos no obedecen.
No pueden detenerse.
Lo que hacían era la danza de la muerte

Anne Sexton


Mi padre,
cuando me doctoré,
me regaló un par de zapatos viejos,
que digo viejos,
no eran ya ni zapatos,
la punta enhiesta en
un último estertor,
los talones agotados,
los cordones deshilachados
y el color adulterado
por la desidia, el uso
y los impuesto del tiempo.
Me dijo
-Viene de lejos,
alguien empezó y después
tatarabuelos, bisabuelos, abuelos,
padres e hijos, todos cómplices.
Me miró,
-Así que…
-Me has comprado zapatos
desde siempre,
tengo el armario lleno
de ellos,
y puedo comprarme más.
¿Qué quieres que haga
con este par?
Trabaja, sé honesto,
ten hijos, date una vida
y para felicitarles por algo
bueno,
que merezca la pena,
entrégaselos.
No hay otra forma de deshacerse de ellos.
No puedo decirte más,
no tengo más explicación.
Me los dieron,
te los doy.
Punto.

lunes, 6 de julio de 2020

CXLIII



CXLIII



Vieja

Te puedo leer el futuro
con resultado incierto,
pero con datos reales.
No te morirás hasta
que la niña insatisfecha
que llevas dentro diga
¡ya!
Ella te mantiene con vida,
ella recaudadora tenaz
de las deudas del pasado
no cerrará el libro
de los haberes y los deberes
hasta que la cuenta
esté saldada.
Por eso tienes
ese andar juvenil,
por eso a tus ojos
asoma esa picardía,
por eso también
aparece de vez en cuando
la adolescente, estás contra todo,
la mujer plena que fuiste, que con tanta pasión folla,
de la mano de esa niña,
la fuerza y el motor
de tu ancianidad.
Así que el secreto está bien claro,
no dejes que esa niña
algún día
se sienta satisfecha.
Escóndele siempre algo.

martes, 28 de abril de 2020

CXLII


CXLII

Ciencia


Tengo guardadas en algún lugar
de mi mente,
el olor de un cine de
Trespaderne, 1968,
cine de domingo por la tarde,
allí vi que la muerte tenía un precio,
que en la vida había sonrisas
y lágrimas,
allí sellé un pacto de sangre
con los pieles rojas,
siempre apache, nunca casaca azul.
Ese olor.
El olor de la intimidad del
cuarto de baño,
donde aprendí a darme placer
y a sospechar
que todas las mujeres del mundo
eran otro mundo,
y que mi madre era
una extraterrestre.
Mi padre entraba y salía.
Yo, cada poco,
me enganchaba a esos olores,
y para mí, ahora,
son tan sólidos como
un ladrillo barnizado, redondeado por el Ebro.
Si la ciencia pudiera decirme
dónde los tengo guardados,
esos olores,
los sacaría de las estanterías
y puedo garantizaros
que no volveríais a verme.

miércoles, 25 de marzo de 2020

CXLI


CXLI

Una condena mayor


Yo no soy una mala persona.
Pero entre una mala persona y yo
no hay diferencia.
A simple vista somos iguales
porque realmente somos iguales.
Por eso he pensado en
Blair, Aznar y Bush,
en lo que nos parecemos
y en su reunión en las Azores,
una isla bronca, en un océano
siempre amenazante,
en un planeta atrapado alrededor
del Sol, todo misterio
y fuerza desatada.
Hace frio, llueve y pienso en esos pájaros
que viven a la intemperie.
Ellos dicen sí a la pregunta
¿Hay que bombardear Irak?
Sí, dicen, y dan una explicación.
No voy a que es una excusa
en vez de una explicación.
Voy más allá.
¿Cómo se siente un ser humano por
dentro cuando es capaz de
decir sí y lo dice?
Repito, no hablo de injusticia,
de la impostura, de la mentira, del fraude,
ni tan siquiera del dolor,
de la muerte, no, hablo
de lo que debe quedar por dentro.
Cuando se están afeitando,
atusando el bigote,
me lo quito, me lo dejo.
Cuando están amando,
siendo felices,
sabiendo que todo es tan
simple, tan efímero,
tan sin sentido,
tan falso y falto de
consideración.
Que dijeron sí, sólo sí,
y murieron miles de personas.
Yo que sólo soy un hombre,
digo sí y mueren miles de personas.
¿Cómo me sentiría yo?
Me gustará que se viera
el hecho
como se contempla la lluvia,
una puesta de Sol,
un terremoto.
Pero, claro, sabiendo
que lo estás haciendo
tú.
Que ayer te dolió la cabeza
y se te empieza a caer el pelo.
Entonces,
cómo de poco significativo
es todo.
Y tener que seguir
viviendo
y aparentando
la importancia.
¿Cómo se siente uno, señores?

lunes, 2 de marzo de 2020

CXL

CXL

El dictador en el parque


De niño me pasaba horas,
mi madre venía y me
castigaba,
me arrancaba del parque.
Cuando me hice dictador
lo expropié
y no había día,
si no estaba de viaje,
que no descansase en él
unos minutos.
Mi madre ya no venía
y era yo quien castigaba.
No era el parque,
era el edificio de enfrente.
Repleto de ventanas,
por el día el sol se
estrellaba contra los cristales
y había en ellos
fragmentos de árboles,
nubes que se asomaban fugaces,
trozos de cielo, azul puro
y algunos eran simplemente
rutilantes brillantes.
Mi pueblo se ocultaba tras la vida,
quería tener su intimidad.
Por la noche, la oscuridad era mi poder,
yo tenía su intimidad,
la luna complice jugaba conmigo,
rendía sus cuerpos y sus formas.
El crepúsculo acababa toda brillantez,
todo se concretaba.
Eso me fascinaba,
ese momento en que los cristales
se dan la vuelta y traicionan.
De cada ventana manaba vida y maneras,
las intimidades impuestas, el pueblo expuesto.
Prohibí las cortinas, los visillos,
las persianas. Ahora me pasa
que amanece y estoy ahí,
viendo como solo el Sol me hace frente
y dispone de mi reino.
Mi madre ya no viene.
Aquí gobierno,
este es mi parlamento.
Cuando quiero mostrarme humano
y compasivo, caritativo,
generoso,
vengo a pensar de día.
Noto que no me temen, me son esquivos,
ocultos tras el Sol.
Así consigo valor.
Si, por el contrario,
quiero dar muestras de crueldad y firmeza,
vengo de noche.
Todos expuestos, como hormigas,
no se merecen más que mi sereno respeto
y mi compasión.
No pueden ir a ningún lado,
como yo,
que regreso cada día al parque.

miércoles, 5 de febrero de 2020

CXXXIX



CXXXIX


Nombrar


¿Cómo se llama?
O
¿Qué nombre tiene?
¿Para qué?
Para fijarlo, ¿No?
Para fijar algo se usa la
vista, que luego acaba en
recuerdo.
El olfato, el gusto, el tacto,
el oido, puertas, todo acaba
en recuerdo.
O en olvido, que también es
un recuerdo.
El nombre sólo sirve para
contarlo.
Te nombro, te tengo.
En un principio con el nombre
se sujeta todo.
Con el nombre se oye.
Lo oyes tú y los demás.
Pero trata a los demás como
a ti mismo y no nombres,
llévalos al lugar.
Nombrar es vender,
tener la propiedad y compartir.
Es apropiarse y etiquetar.
Por lo tanto, es limitar.
Lo cuentas y ya no es lo
mismo.
Deja que lo pasen por los
sentidos.
Sin nombres.
Y si tienes que llamarlos,
pon tu mano encima,
tócalos,
diles algo.
Nómbralos al final,
cuando ya no nos quede
más remedio.
Un ejemplo.
Un árbol. Una encina.
¿Lo tienes en la cabeza?
¿Notas la diferencia?
¿Dónde las hojas, las bellotas,
el color, el olor?
Todo se lo lleva
el nombre.

domingo, 26 de enero de 2020

CXXXVIII

CXXXVIII

Por si acaso

                                                                                                                       A Raymond Carver
                                                                                                           Por su culpa


Just in case.
Desconecto el teléfono
y espero.
Lo sabía, pero esperé.
La ciencia tiene estas cosas,
empirismo le dicen.
Lo tuve así una semana
y no sonó.
Lo sabía, pero tenía
que comprobarlo.
Ahora era un hecho.
Así que lo conecté
y continue con el trabajo
de campo, observando.
Otra semana.
Tampoco sonó.
También lo sabía
pero tenía que confirmarlo
con los datos, computarlo,
hacer estadísticas.
Las conclusiones.
Científicamente hablando
estaba solo.
No había duda.

lunes, 6 de enero de 2020

CXXXVII


CXXXVII

Vida de esa mujer


                                                                                                           A Anne Sexton


Su recuerdo más temprano,
un olor que se aleja,
después del abrazo tierno.
Lo lleva encima su padre
que es viajante.Se va.
Entrando y saliendo,
con juguetes, después vestidos,
al final de un viaje.
Y el olor que se acerca
sólo porque ella crece.
Hasta que un día,
es otro olor, de tan próximo,
más intimo, una piel,
más dentro, unas manos
que te asan y te acarician,
se va y viene también,
construyendo un reino
para ti, dice.
Se repite la puerta
que se cierra.
Dentro, fuera.
Otro día, de más años,
el olor es el mismo.
Hueles a tu padre,
madre, déjame.
En un abrazo corto anhelado,
diferente a todos,
también saliendo y entrando.
¿Está construyendo otro reino?
Fin
¿Quién de todos fue más mío?
Ha venido acompañado
de su reina,
a decir que no vendrá más,
o si,
pero de otra manera,
que necesita estar con ella,
que cuando vuelva
le traerá algo.
Tu último hombre.
Lo he visto así
toda la vida.
Y no he podido hacer
nada mejor, mujer.

viernes, 6 de diciembre de 2019

CXXXVI


CXXXVI

Frank Kafka en negativo

…Que en un momento
casi seguro, aparecerá Kafka en la pista,
vestido de blanco…
Raymond Carver

Todo Praga lo conocía,
Frank Kafka era de los personajes
más famosos y sociables de la ciudad.
No había taberna, ni cafetería
que no hubiese oido su risa estentórea,
sus manotazos en las espaldas masculinas,
sus aproximaciones seductoras con las damas,
sus chistes, sus ocurrencias.
No había acto social en el que no
dejase la impronta de su empatía.
En los tranvías repartía sonrisas
y apelotonaba gente en los puentes
contando historias de judíos locos.
A veces se le veía en complice
debate por las calles praguenses
del brazo de su padre,
o haciendo un encargo de su madre.
Siempre tuvo una salud envidiable,
no se le conoció ningún achaque.
Hubiera sido el alma de la ciudad
si no hubiera sido su cuerpo.
Un cuerpo que amó y vivió,
tuvo mujeres y
que un día, ya viejo,
simplemente dejo de vivir.
Porque Frank Kafka no murió,
dejo de vivir.
Siempre creyó que los escarabajos
deben seguir con su naturaleza,
que la justicia creía en los
procesos justo y cabales
y que en el castillo y en la penitenciaría,
como en la muralla china y en America,
descansaba la historia.
No se lo ocurrió nunca
escribir una carta a su padre,
¿Para qué?
Si paseaba cada día de su brazo.
Así fue la vida de Frank Kafka.
Ahora revélala.